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TUPPERWARE (1948, Estados Unidos)
Suponer que el Tupperware, debido a un inventor de Massachusetts
llamado Tupper, es uno más entre los muchos tipos de recipientes de
plástico, equivale a subestimar a la vez el fervor dionisiaco de una
reunión Tupperware, y la adaptabilidad del polietileno. Blando,
flexible y extremadamente duradero, es uno de los plásticos hogareños
más útiles.
Entre los primeros moldeadores del polietileno se contaba Eari Tupper,
un químico de la Du Pont, que desde los años treinta había alimentado
el sueño de dar forma a los plásticos para fabricar con ellos
cualquier objeto, desde recipientes de medio litro hasta cubos de
basura con una capacidad de ochenta litros. Tupper captó de inmediato
el importante y lucrativo futuro del polietileno.
En el año 1945 produjo su primer artículo de esa sustancia: un
recipiente para baño de sólo doscientos gramos de peso. La belleza de
su diseño sin rebordes, su bajo costo y su aparente indestructibilidad
impresionaron a los compradores de los grandes almacenes.
A continuación, Tupper produjo cuencos de polietileno, en muy diversos
tamaños y con un nuevo dispositivo revolucionario: la ligera flexión
del ajustado cierre de la tapadera permitía la expulsión del aire
interior, creando vacío, mientras el aire exterior reforzaba el cierre
hermético. Con anterioridad, los recipientes de plástico para cocina
eran rígidos, en tanto los de Tupper eran considerablemente flexibles.
Tan hábil negociante como moldeador de plásticos, Eari Tupper supo
aprovechar la fama que la publicidad nacional adjudicaba al
Tupperware, e ideó un plan para comercializar sus recipientes a través
de reuniones de ventas celebradas en los hogares. En el año 1951, esta
operación se había convertido ya en negocio multimillonario.
Satisfecho con la industria gigantesca que había creado, en el año
1958 Barí Tupper vendió su negocio a la Rexall Drugs por una suma que
se estima en nueve millones de dólares, y desapareció de la vista del
público. Con el tiempo, adquirió carta de ciudadanía en Costa Rica,
donde falleció en el año 1983.
Del libro "Las cosas nuestras de cada día" de Charles Panati
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